domingo, 3 de marzo de 2013

Los Trastornos de la Personalidad: Concepto, tipos y descripción.

Theodore Millon (Trastornos de la personalidad, 1998) explica que la palabra personalidad deriva del término griego persona, que originalmente representaba la máscara utilizada por los actores de teatro. Como tal mascara, sugería una pretensión de apariencia, o sea, la posesión de otros rasgos, además de los que caracterizaban normalmente al individuo que había tras la máscara. Con el tiempo, el término de persona perdió la connotación de ilusión y pretensión, y empezó a representar, no la máscara, sino la persona real, sus características aparentes, explícitas y manifiestas. El tercer y último significado que ha adquirido el término personalidad va más allá de lo que se aprecia en la superficie y se centra en las características psicológicas más internas, ocultas y menos aparentes del individuo. Actualmente, la personalidad se concibe como un patrón complejo de características psicológicas profundamente arraigadas, que son en su mayor parte inconscientes y difíciles de cambiar, y se expresan automáticamente en casi todas las áreas de funcionamiento del individuo. Estos rasgos intrínsecos y generales surgen de una complicada matriz de determinantes biológicos y aprendizajes, y en última instancia comprenden el patrón idiosincrásico de percibir, sentir, pensar, afrontar y comportarse de un individuo.

De los trastornos de la personalidad, algunos de los principios que nos define Millon, T. son:

-Los trastornos de la personalidad no son enfermedades sino más bien una disfunción de la personalidad para enfrentarse a las dificultades de la vida.

-Los trastornos de la personalidad son sistemas estructurales y funcionales internamente diferenciados, representan patrones fuertemente incrustados de recuerdos, actitudes, necesidades, miedos, conflictos, esquemas que guían la experiencia y transforman la naturaleza de los acontecimientos (los acontecimientos presentes y las anticipaciones futuras se experimentan como variaciones del pasado).

-Los trastornos de la personalidad son sistemas dinámicos, no entidades estáticas y permanentes, producto de la interacción del yo con el propio mundo intrapsíquico y con los diferentes contextos psicosociales.

-La personalidad consiste en múltiples unidades en múltiples niveles de datos, es decir, para tener una visión completa hay que tener en cuenta los datos provinientes de diferentes perspectivas (datos biofísicos, datos intrapsíquicos, datos comportamentales, datos fenomenológicos, datos socioculturales).

-La personalidad existe en un continuum, no es posible una división estricta entre normalidad y patología.

-La gravedad de los trastornos de la personalidad puede evaluarse según estos criterios: a)poca estabilidad en situaciones de estrés, b)inflexibilidad adaptativa y c)una tendencia a promover círculos viciosos o autodestructivos, cada uno de estos criterios pueden estar presentes en cada individuo en mayor o menor grado.

-Los trastornos de la personalidad pueden ser evaluados pero no diagnosticados de una forma definitiva.

-Los trastornos de la personalidad requieren modalidades de intervención combinadas y diseñadas estratégicamente debido a sus múltiples facetas.


En el DSM-IV-TR (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) se define un trastorno de la personalidad como un patrón permanente e inflexible de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto, tiene su inicio en la adolescencia o principio de la edad adulta, es estable a lo largo del tiempo y comporta malestar o perjuicios para el sujeto.


Los trastornos de la personalidad están reunidos en tres grupos que se basan en las similitudes de sus características:


-El grupo A incluye los trastornos paranoide, esquizoide y esquizotípico de la personalidad. Los sujetos con estos trastornos suelen parecer raros o excéntricos.

·El trastorno paranoide de la personalidad es un patrón de desconfianza y suspicacia que hace que se interpreten maliciosamente las intenciones de los demás.

·El trastorno esquizoide de la personalidad es un patrón de desconexión de las relaciones sociales y de restricción de la expresión emocional.

·El trastorno esquizotípico de la personalidad es un patrón de malestar intenso en las relaciones interpersonales, distorsiones cognoscitivas o perceptivas y excentricidades de comportamiento.


-El grupo B incluye los trastornos antisocial, límite, histriónico y narcisista de la personalidad. Los sujetos con estos trastornos suelen parecer dramáticos, emotivos o inestables.

·El trastorno antisocial de la personalidad es un patrón de desprecio y violación de los derechos de los demás.

·El trastorno límite de la personalidad es un patrón de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y los afectos, y de una notable impulsividad.

·El trastorno histriónico de la personalidad es un patrón de emotividad excesiva y demanda de atención.

·El trastorno narcisista de la personalidad es un patrón de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía.


-El grupo C incluye los trastornos por evitación, por dependencia y obsesivo-compulsivo de la personalidad. Los sujetos con estos trastornos suelen parecer ansiosos o temerosos.

·El trastorno de la personalidad por evitación es un patrón de inhibición social, sentimientos de incompetencia e hipersensibilidad a la evaluación negativa.

·El trastorno de la personalidad por dependencia es un patrón de comportamiento sumiso y pegajoso relacionado con una excesiva necesidad de ser cuidado.

·El trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad es un patrón de preocupación por el orden, el perfeccionismo y el control.


El trastorno de la personalidad no especificado es aquel en el que se cumplen los criterios generales para un trastorno de la personalidad y existen características de varios trastornos de la personalidad diferentes pero no se cumplen los criterios para ningún trastorno específico de la personalidad o se cumplen los criterios para un trastorno no incluido entre los anteriores.

Los criterios generales para diagnosticar un trastorno de la personalidad son:

A. Un patrón permanente de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto. Este patrón se manifiesta en dos (o más) de las áreas siguientes:

(1) cognición (p.ej., formas de percibir e interpretarse a uno mismo, a los demás y a los acontecimientos)
(2) afectividad (p.ej., la gama, intensidad, labilidad y adecuación de la respuesta emocional)
(3) actividad interpersonal
(4) control de impulsos

B. Este patrón persistente es inflexible y se extiende a una amplia gama de situaciones personales y sociales.

C. Este patrón persistente provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

D. El patrón es estable y de larga duración, y su inicio se remonta al menos a la adolescencia o al principio de la edad adulta.

E. El patrón persistente no es atribuible a una manifestación o una consecuencia de otro trastorno mental.

F. El patrón persistente no es debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia(p.ej., una droga, un medicamento) ni a una enfermedad médica (p.ej., un traumatismo craneal).


Los trastornos de la personalidad no deben confundirse con problemas asociados a la adaptación a una cultura diferente que se da tras la inmigración o con la expresión de hábitos, costumbres o valores religiosos o políticos propios de la cultura de origen del sujeto.

Para diagnosticar un trastorno de la personalidad en un sujeto de menos de 18 años, las características deben haber estado presentes durante al menos 1 año, a excepción del trastorno antisocial de la personalidad que no se puede diagnosticar antes de los 18 años.

Algunos trastornos de la personalidad se diagnostican más frecuentemente en hombres (p.ej., el trastorno antisocial de la personalidad) y otros se diagnostican con más frecuencia en mujeres (p.ej., los trastornos límite, histriónico y por dependencia).

Algunos tipos de trastornos de la personalidad (especialmente los trastornos antisocial y límite de la personalidad) tienden a atenuarse o a remitir con la edad, lo que no parece ser el caso en algunos otros tipos (p.ej., trastornos obsesivo-compulsivos y esquizotípico de la personalidad).

Muchos de los criterios específicos para los diferentes tipos de trastornos de la personalidad describen características (p.ej., suspicacia, dependencia, insensibilidad, etc) que también son típicas de los episodios de los trastornos mentales descritos en el eje 1 del DSM-IV-TR. Solo debe diagnosticarse un trastorno de la personalidad cuando las características definitorias aparezcan antes del comienzo de la edad adulta, sean típicas del funcionamiento a largo plazo del sujeto y no aparezcan exclusivamente durante un episodio de un trastorno del eje 1 (p.ej., son trastornos del eje 1 los trastornos psicóticos, los trastornos del estado de ánimo, los trastornos de ansiedad, etc).

Los trastornos de personalidad deben distinguirse también de los rasgos de personalidad que no alcanzan el umbral para un trastorno de la personalidad. Los rasgos de personalidad solo se diagnostican como trastornos de la personalidad cuando son inflexibles, desadaptativos y persistentes, y ocasionan un deterioro funcional o un malestar subjetivo significativos.


Bibliografía:

DSM-IV-TR. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Texto revisado. Ed. Masson, 2002.

Millon, Theodore. Trastornos de la personalidad. Más allá del DSM-IV. Ed. Masson, 1998.

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