viernes, 11 de octubre de 2013

La Autoestima

¿Cuando te miras a ti mismo, te gusta la imagen que te devuelve el espejo? ¿Te gustan las cosas que haces? ¿Crees que tu vida es lo más valioso que posees en este mundo? ¿Para tí es más importante lograr tus objetivos o te conformas con ser una pieza que encaja en los objetivos de otras personas? ¿Estas seguro de tus opiniones o la presión del grupo te hace cambiar la forma de ver las cosas? ¿Toleras bien las críticas o te hacen sentir que no vales nada? ¿Te sientes capaz de afrontar la mayoría de las cosas que pueda depararte la vida?

Si no encuentras en tí capacidades valiosas, habilidades y cualidades dignas de valoración positiva, si dudas o tus opiniones se tambalean cuando no encajan con las de otras personas, si te criticas de una forma despiadada, si te sientes inferior a otras personas o si, en general, te sientes inseguro y no sabes porque haces muchas de las cosas que ocupan gran parte de tu vida, puedes empezar a plantearte si realmente te quieres a ti mismo.

¿No será que te has olvidado de tu persona para complacer a otras personas de las cuales necesitas recibir el cariño y la aprobación para sentirte más valorado como persona?

Si te sientes identificado con lo anterior esto significa que tienes una baja autoestima, no estás satisfecho de quien eres ni de como estás llevando tu vida pero a la vez sientes miedo de cambiar y dejar de recibir la aprobación de los demás.

Y es que, a veces, querernos a nosotros mismos nos pone en una situación incómoda frente a la gente que nos rodea. Si yo me quiero, a veces tengo que decir NO para no quedarme sin tiempo para mí o para no desviarme en exceso de mis objetivos vitales. Si yo opino COSAS DIFERENTES a los demás es posible que deje de caer bien a unas cuantas personas. Si dejo de caer bien a algunas personas significativas en mi vida quizás tenga que ser más independiente de ahora en adelante.

En definitiva, ser nosotros mismos es algo que requiere un gran esfuerzo y una gran valentía (sobretodo para las personas con dificultades para ello). Los beneficios a medio y largo plazo son tener una vida plena, sentirnos realizados y satisfechos con la vida que llevamos y querer a los demás de una forma más libre, sincera y gratificante.

Os dejo con un par de vídeos que ilustran muy bien este tema de la autoestima y que espero que os gusten y os ayuden a reflexionar sobre ello:

El Circo de las Mariposas


Bernardo Stamateas "Como aumentar la autoestima"

lunes, 25 de marzo de 2013

Cómo generar bienestar y placer de forma natural sin caer en adicciones nocivas

El ser humano, en su búsqueda incesante de gratificación y placer, desde la antigüedad ha utilizado diversas sustancias. Antes de las primeras civilizaciones ya hay pruebas de que el hombre conocía los efectos de algunas plantas como la adormidera del opio. En todas las civilizaciones, desde la asiria hasta la actual del S.XXI, el ser humano ha consumido todo tipo de drogas, con distintos fines: religiosos, rituales, medicinales, hábitos, distracción, placer, etc.

Todas las sustancias adictivas tienen en común su capacidad de provocar un aumento de los niveles de dopamina sobretodo en una estructura cerebral denominada núcleo accumbens, ya sea de manera directa (cocaina, anfetamina) o indirecta (opiáceos,cannabis, alcohol, nicotina). El sistema dopaminérgico de la recompensa está constituido por vías cuyo neurotransmisor es la dopamina y se libera desde neuronas situadas en el Área Tegmental Ventral (Estructura del Tronco Cerebral) hasta estructuras del Sistema Límbico (sistema instintivo y emocional del cerebro) como el núcleo accumbens, la amígdala, el área septal lateral, el núcleo olfatorio anterior, el tubérculo olfatorio y el neocórtex mediante las proyecciones que tiene el ATV sobre estas estructuras. Participa en experiencias naturalmente recompensantes tales como la alimentación, el sexo, algunas drogas, y los estímulos neutrales que se pueden asociar con estos.


En la actualidad se considera que podrían existir un conjunto de conductas adictivas originadas por causas similares que se transformarían en adicción a sustancias tóxicas o en conductas adictivas comportamentales en función de las características individuales y/o condicionantes ambientales de cada persona. Estas conductas adictivas que no consisten en el consumo de sustancias podrían ser la ludopatía, las compras compulsivas, el sexo compulsivo, la adicción a las nuevas tecnologías o videojuegos, el ejercicio físico extenuante, la búsqueda patológica de sensaciones extremas, etc.; todas ellas se caracterizan por la necesidad imperiosa de ser repetidas, a pesar del evidente daño físico y psíquico que generan.

La dependencia en las conductas adictivas se genera por los fenómenos de la tolerancia (cada vez se necesita una mayor dosis de sustancia para generar los mismos efectos) y la abstinencia (efectos desagradables que se producen al interrumpir el consumo de una sustancia adictiva, pueden físicos y/o psicológicos).

Es interesante este vídeo del programa Redes para ver cómo actúan las drogas en el cerebro:



Después de esta introducción, vamos al tema principal que es:

¿Cómo podemos sentirnos bien sin tomar drogas o caer en conductas adictivas nocivas?

Tenemos que ser conscientes de que podemos generar neurotransmisores y hormonas del bienestar (endorfinas, dopamina y serotonina, principalmente) de forma natural y no perjudicial por ejemplo trabajando aspectos como la Inteligencia Emocional (controlar nuestras emociones, comunicarnos mejor con los demás, potenciar nuestras cualidades positivas, orientarnos a nuestros objetivos, etc.), practicando Técnicas de Relajación, realizando ejercicio físico moderado, cuidar nuestra nutrición, practicar la meditación, hacer cosas nuevas, la risa, la música, el contacto con la naturaleza, etc.

En este interesante vídeo de la Mirada de Elsa (Redes) podemos ver formas de activar naturalmente nuestras emociones positivas:

Aplicar todo esto puede requerir un gran esfuerzo pero seguro que vale la pena sobretodo a medio y largo plazo, aunque los efectos beneficiosos de liberarnos de las adicciones empiezan desde el primer momento a pesar de que no somos conscientes de ello y sí de los posibles efectos desagradables derivados de la dependencia y su consiguiente síndrome de abstinencia psicológico y/o fisiológico. Hace unos días escribí esta reflexión en nuestra página de facebook que tiene mucho que ver con el tema tratado hoy:
¿Hay alguna adicción que no termine por destruir nuestra esencia, teniendo en cuenta que cualquier adicción tanto física como psicológica nos resta libertad para pensar, sentir y actuar? La adicción es todo estado de dependencia fisiológica y / o psicológica a una sustancia o a una práctica, más allá del control voluntario. Por lo tanto, la forma de superarla es, en primer lugar, hacerla consciente y, en segundo lugar, aplicar la fuerza de voluntad. La voluntad nace de la motivación para conseguir los objetivos que nos proponemos. Cuando una persona dice que no tiene voluntad para dejar fumar, por ejemplo, lo que debería decir es que no tiene suficiente motivación para estar sano o para vivir bien. O no tener la voluntad de dejar una relación que nos perjudica puede verse como una falta de motivación para estar bien con nosotros mismos. Tener una buena autoestima sería, en definitiva, la fuerza que necesitamos para abandonar las conductas autodestructivas y poner en marcha conductas destinadas a conseguir nuestros objetivos, unos objetivos con los que creemos que viviremos mejor y con los que nos sentiremos realizados como personas humanas.



domingo, 24 de marzo de 2013

Documental de Daniel Goleman sobre la Inteligencia Emocional

Quiero compartir este interesante documental de Daniel Goleman sobre la Inteligencia Emocional donde explica a través de numerosos ejemplos tomados de la vida real, lo que es la Inteligencia Emocional así como su utilidad y gran poder para nuestra vida personal y profesional. Daniel Goleman es un psicólogo estadounidense muy conocido por haber publicado en 1995 el libro Inteligencia Emocional, posteriormente también escribió Inteligencia Social que es la segunda parte, entre otros.

En este documental nos habla de la importancia de conectar pensamientos con emociones a la hora de tomar decisiones, de la empatía como un factor indispensable para convivir con los demás y saber comunicarnos, de la capacidad para controlar nuestras emociones para evitar comportamientos de los que más tarde nos podríamos arrepentir y, en general, de cómo utilizar la inteligencia emocional para mejorar nuestra vida, comunicarnos mejor y obtener un mayor desarrollo profesional.

Según Daniel Goleman, es muy importante empezar a educar desde la infancia esta inteligencia emocional aunque puede potenciarse durante toda la vida.

Inteligencia Emocional

domingo, 3 de marzo de 2013

Los Trastornos de la Personalidad: Concepto, tipos y descripción.

Theodore Millon (Trastornos de la personalidad, 1998) explica que la palabra personalidad deriva del término griego persona, que originalmente representaba la máscara utilizada por los actores de teatro. Como tal mascara, sugería una pretensión de apariencia, o sea, la posesión de otros rasgos, además de los que caracterizaban normalmente al individuo que había tras la máscara. Con el tiempo, el término de persona perdió la connotación de ilusión y pretensión, y empezó a representar, no la máscara, sino la persona real, sus características aparentes, explícitas y manifiestas. El tercer y último significado que ha adquirido el término personalidad va más allá de lo que se aprecia en la superficie y se centra en las características psicológicas más internas, ocultas y menos aparentes del individuo. Actualmente, la personalidad se concibe como un patrón complejo de características psicológicas profundamente arraigadas, que son en su mayor parte inconscientes y difíciles de cambiar, y se expresan automáticamente en casi todas las áreas de funcionamiento del individuo. Estos rasgos intrínsecos y generales surgen de una complicada matriz de determinantes biológicos y aprendizajes, y en última instancia comprenden el patrón idiosincrásico de percibir, sentir, pensar, afrontar y comportarse de un individuo.

De los trastornos de la personalidad, algunos de los principios que nos define Millon, T. son:

-Los trastornos de la personalidad no son enfermedades sino más bien una disfunción de la personalidad para enfrentarse a las dificultades de la vida.

-Los trastornos de la personalidad son sistemas estructurales y funcionales internamente diferenciados, representan patrones fuertemente incrustados de recuerdos, actitudes, necesidades, miedos, conflictos, esquemas que guían la experiencia y transforman la naturaleza de los acontecimientos (los acontecimientos presentes y las anticipaciones futuras se experimentan como variaciones del pasado).

-Los trastornos de la personalidad son sistemas dinámicos, no entidades estáticas y permanentes, producto de la interacción del yo con el propio mundo intrapsíquico y con los diferentes contextos psicosociales.

-La personalidad consiste en múltiples unidades en múltiples niveles de datos, es decir, para tener una visión completa hay que tener en cuenta los datos provinientes de diferentes perspectivas (datos biofísicos, datos intrapsíquicos, datos comportamentales, datos fenomenológicos, datos socioculturales).

-La personalidad existe en un continuum, no es posible una división estricta entre normalidad y patología.

-La gravedad de los trastornos de la personalidad puede evaluarse según estos criterios: a)poca estabilidad en situaciones de estrés, b)inflexibilidad adaptativa y c)una tendencia a promover círculos viciosos o autodestructivos, cada uno de estos criterios pueden estar presentes en cada individuo en mayor o menor grado.

-Los trastornos de la personalidad pueden ser evaluados pero no diagnosticados de una forma definitiva.

-Los trastornos de la personalidad requieren modalidades de intervención combinadas y diseñadas estratégicamente debido a sus múltiples facetas.


En el DSM-IV-TR (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) se define un trastorno de la personalidad como un patrón permanente e inflexible de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto, tiene su inicio en la adolescencia o principio de la edad adulta, es estable a lo largo del tiempo y comporta malestar o perjuicios para el sujeto.


Los trastornos de la personalidad están reunidos en tres grupos que se basan en las similitudes de sus características:


-El grupo A incluye los trastornos paranoide, esquizoide y esquizotípico de la personalidad. Los sujetos con estos trastornos suelen parecer raros o excéntricos.

·El trastorno paranoide de la personalidad es un patrón de desconfianza y suspicacia que hace que se interpreten maliciosamente las intenciones de los demás.

·El trastorno esquizoide de la personalidad es un patrón de desconexión de las relaciones sociales y de restricción de la expresión emocional.

·El trastorno esquizotípico de la personalidad es un patrón de malestar intenso en las relaciones interpersonales, distorsiones cognoscitivas o perceptivas y excentricidades de comportamiento.


-El grupo B incluye los trastornos antisocial, límite, histriónico y narcisista de la personalidad. Los sujetos con estos trastornos suelen parecer dramáticos, emotivos o inestables.

·El trastorno antisocial de la personalidad es un patrón de desprecio y violación de los derechos de los demás.

·El trastorno límite de la personalidad es un patrón de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y los afectos, y de una notable impulsividad.

·El trastorno histriónico de la personalidad es un patrón de emotividad excesiva y demanda de atención.

·El trastorno narcisista de la personalidad es un patrón de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía.


-El grupo C incluye los trastornos por evitación, por dependencia y obsesivo-compulsivo de la personalidad. Los sujetos con estos trastornos suelen parecer ansiosos o temerosos.

·El trastorno de la personalidad por evitación es un patrón de inhibición social, sentimientos de incompetencia e hipersensibilidad a la evaluación negativa.

·El trastorno de la personalidad por dependencia es un patrón de comportamiento sumiso y pegajoso relacionado con una excesiva necesidad de ser cuidado.

·El trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad es un patrón de preocupación por el orden, el perfeccionismo y el control.


El trastorno de la personalidad no especificado es aquel en el que se cumplen los criterios generales para un trastorno de la personalidad y existen características de varios trastornos de la personalidad diferentes pero no se cumplen los criterios para ningún trastorno específico de la personalidad o se cumplen los criterios para un trastorno no incluido entre los anteriores.

Los criterios generales para diagnosticar un trastorno de la personalidad son:

A. Un patrón permanente de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto. Este patrón se manifiesta en dos (o más) de las áreas siguientes:

(1) cognición (p.ej., formas de percibir e interpretarse a uno mismo, a los demás y a los acontecimientos)
(2) afectividad (p.ej., la gama, intensidad, labilidad y adecuación de la respuesta emocional)
(3) actividad interpersonal
(4) control de impulsos

B. Este patrón persistente es inflexible y se extiende a una amplia gama de situaciones personales y sociales.

C. Este patrón persistente provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

D. El patrón es estable y de larga duración, y su inicio se remonta al menos a la adolescencia o al principio de la edad adulta.

E. El patrón persistente no es atribuible a una manifestación o una consecuencia de otro trastorno mental.

F. El patrón persistente no es debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia(p.ej., una droga, un medicamento) ni a una enfermedad médica (p.ej., un traumatismo craneal).


Los trastornos de la personalidad no deben confundirse con problemas asociados a la adaptación a una cultura diferente que se da tras la inmigración o con la expresión de hábitos, costumbres o valores religiosos o políticos propios de la cultura de origen del sujeto.

Para diagnosticar un trastorno de la personalidad en un sujeto de menos de 18 años, las características deben haber estado presentes durante al menos 1 año, a excepción del trastorno antisocial de la personalidad que no se puede diagnosticar antes de los 18 años.

Algunos trastornos de la personalidad se diagnostican más frecuentemente en hombres (p.ej., el trastorno antisocial de la personalidad) y otros se diagnostican con más frecuencia en mujeres (p.ej., los trastornos límite, histriónico y por dependencia).

Algunos tipos de trastornos de la personalidad (especialmente los trastornos antisocial y límite de la personalidad) tienden a atenuarse o a remitir con la edad, lo que no parece ser el caso en algunos otros tipos (p.ej., trastornos obsesivo-compulsivos y esquizotípico de la personalidad).

Muchos de los criterios específicos para los diferentes tipos de trastornos de la personalidad describen características (p.ej., suspicacia, dependencia, insensibilidad, etc) que también son típicas de los episodios de los trastornos mentales descritos en el eje 1 del DSM-IV-TR. Solo debe diagnosticarse un trastorno de la personalidad cuando las características definitorias aparezcan antes del comienzo de la edad adulta, sean típicas del funcionamiento a largo plazo del sujeto y no aparezcan exclusivamente durante un episodio de un trastorno del eje 1 (p.ej., son trastornos del eje 1 los trastornos psicóticos, los trastornos del estado de ánimo, los trastornos de ansiedad, etc).

Los trastornos de personalidad deben distinguirse también de los rasgos de personalidad que no alcanzan el umbral para un trastorno de la personalidad. Los rasgos de personalidad solo se diagnostican como trastornos de la personalidad cuando son inflexibles, desadaptativos y persistentes, y ocasionan un deterioro funcional o un malestar subjetivo significativos.


Bibliografía:

DSM-IV-TR. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Texto revisado. Ed. Masson, 2002.

Millon, Theodore. Trastornos de la personalidad. Más allá del DSM-IV. Ed. Masson, 1998.