martes, 3 de abril de 2012

Los mecanismos de defensa o cómo nos defendemos de la ansiedad. 2ª parte.


En la primera parte definimos la primera línea de defensa frente a la ansiedad que consistía en alterar nuestro comportamiento o cambiar algo del exterior para evitar la tensión. Ahora nos adentraremos en otros tipos de mecanismos de defensa más anclados en el insconsciente.


Defensas caracterológicas

Esta es la segunda línea de defensa y consiste en alteraciones más permanentes definiendo diferentes tipos de funcionamiento de la persona:

-Carácter obsesivo.

-Carácter fóbico.

-Utilización de técnicas de dominio y sadismo para las relaciones con los otros.

-Actitudes de dependencia, pasividad y sumisión.

-Actitudes autopunitivas y expiatorias, austeridad extremada, ascetismo, etc.

-Técnicas de distanciamiento, desinterés y frialdad.

-Ambición compulsiva.

-Tendencia a la grandiosidad y al perfeccionamiento.


Defensas represivas

Esta es la tercera línea de defensas que da lugar a síntomas neuróticos clínicamente observables:

-Síntomas de conversión.

-Síntomas de disociación.

-Ansiedad de fondo y crisis de ansiedad.

-Síntomas fóbicos.

-Formaciones reactivas.

-Aislamiento.

-Anulación.

-Rituales obsesivos.

Es decir, el conflicto interno, de forma inconsciente se intenta colocar en el exterior ya que no es tolerado formando parte de nuestro interior y además se intenta disfrazar de diversas formas. Por ejemplo, en la formación reactiva, podemos tener una actitud de extrema bondad hacia una persona que nos inspira sentimientos de odio.


Defensas regresivas

Esta cuarta línea de defensas son las que expresan el fracaso del yo en llevar a término su triple cometido de lograr una adecuada satisfacción de las necesidades internas, respetando, a la vez, la realidad externa y ajustándose a las normas y mandatos del superyó.

-Negación de la realidad y otras defensas psicóticas. Encontraremos aquí, los síntomas propios de las psicosis esquizofrénicas y paranoicas. La realidad externa es negada o ignorada, con un desbordamiento, total o parcial, de la realidad interna que se presenta como alucinaciones y delirios. Desaparece el principio de la realidad en favor de la ruptura de la represión y de la libre expresión del inconsciente. Además de la negación hallamos, como principales defensas psicóticas, el control omnipotente del objeto (fantasía de poseer, tanto el yo como el objeto idealizado, capacidad de control y de manejo sobre el objeto persecutorio), las defensas maniacas (se dirigen a evitar y negar el conocimiento de impulsos agresivos hacia el objeto valorado al que se necesita huyendo hacia el mundo exterior, y negando, evitando o invirtiendo la dependencia del objeto, la ambivalencia, la preocupación y la culpa), la disociación (Se divide de forma inconsciente al yo y al objeto en un yo agresivo y un objeto idealizadamente persecutorio, y un yo lleno de amor con un objeto idealizadamente bueno, para evitar la ansiedad que provoca la ambivalencia de amar y odiar al objeto al mismo tiempo.) y la identificación proyectiva (fantasías en las que el sujeto introduce su propia persona (his self), en su totalidad o en parte, en el interior del objeto para dañarlo, poseerlo y controlarlo.).

-Versión hacia el yo de la agresividad dirigida contra el objeto. La pérdida del objeto reactiva el odio y los impulsos destructivos contra este. La parte del yo identificada con el objeto recibe toda la agresión que anteriormente iba dirigida hacia este. De aquí las acusaciones, recriminaciones de toda índole que el sujeto lanza sobre sí mismo en las psicosis depresivas. Esta agresividad internalizada conlleva siempre la posibilidad de autodestrucción, es decir, suicidio.

-Perversiones. Hay un rechazo de la sexualidad adulta para engrandecer la sexualidad infantil a través de algún tipo de parafilia (patrón de comportamiento sexual en el que la fuente predominante de placer no se encuentra en la cópula, sino en alguna otra cosa o actividad que lo acompaña. La noción del comportamiento considerado parafílico puede variar según las convenciones sociales imperantes en un momento y lugar determinados.).

-Utilización del alcohol y otras drogas. Aún cuando en las tres primeras líneas de defensa podemos hallar, también, la ingesta de alcohol y otras drogas como forma de combatir la ansiedad, aliviar la tensión, disolver las inhibiciones, etc., se trataría de un recurso utilizado esporádicamente o ligado a determinados momentos de la vida de la persona y buscado como una ayuda para adaptarse a la realidad. Sin embargo, en esta cuarta línea de defensas, lo que observamos es la adicción al alcohol y otras drogas en sentido estricto. Aquí, la ingesta de drogas no es una forma de adaptarse a la realidad, sino que es la expresión de conflictos internos que tiene la consecuencia tan inevitable como buscada de apartarse de la realidad.

Bibliografía:
Coderch, Joan.: Teoría y técnica de la psicoterapia psicoanalítica. Ed. Herder, 1987.

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